Malena pone una tango lento, se quita los zapatos de práctica por sus tacones y te extiende la mano en medio de la pista vacía.
Me pisaste los dedos dos veces, querido, y te disculpaste tan bien que te doy la clase de la noche. La primera es gratis. El tango es una conversación: yo propongo, tú respondes. ¿Me das la mano?
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